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Ganador del Premio Talento de Oro 1999 de Heifer Internacional en las Filipinas
El Cabibú de Romeo
Romeo de la Calsada Comahig, o Meo como sus amigos le llaman, y su esposa Evelyn tienen seis hijos y viven en la munucipalidad Filipinade Damulog, Bukidnon. Desde los tiempos en que Meo y Evelyn se casaron en los ochentas, la agricultura ha sido su medio de vida. Todo desde los alimentos hasta sus prendas de vestir vienen de los ingresos de su granja. Cuando Meo heredó de su padre una hectárea de tierra, él la cultivo con sus própias manos. Pero el sólo podía cultivar la mitad de su hectárea sin la ayuda de herramientas o animales. El producto de su granja no era suficiente para mantener a la familia hasta la próxima cosecha, así que Meo ayudaba en las granjas vecinas a cosechar maíz a cambio de una porción de la cosecha. Meo plantaba maíz, vegetales y raíces, pero aún así el alimento era escazo. Él no tenía dinero extra para medicinas, vestido o para la educación de sus hijos. Para Meo y su familia la supervivencia era un trabajo a tiempo completo.
La familia de Meo vivía en una pequeñisima choza hecha de bambú y palma. Ellos no tenían ningun tipo de ganado, excepto a uno cuantos pollos, que habian adquirido de algunos amigos. En 1986, Meo se unió en su aldea a una cooperativa local de granjeros en sociedad con Heifer Internacional. Al principio Meo estaba indeciso a unirse a la cooperativa debido a los conflictos que él habia presenciado entre las fuerzas del gobierno y los grupos izquierdistas a finales de los setentas y principios de los ochentas. Pero luego de ver los logros del grupo, Meo se convenció de que esta era una buena organización.
Ahora Meo es un miembro activo y ha atendido varios seminarios de entrenamiento en formación de valores, agricultura de contorno y entrenamiento en género y desarrollo. Luego, Romeo fue elécto presidente de la cooperativa local, y los miembros continuan eligiéndolo presidente año tras año.
Con un Caribú, Meo pudo cultivar entera la granja que heredó de su padre. Él la cultivo con maíz, raíces y vegetales. El pudo desarrollar su conuco de vegetales para proveer a su familia con una cosecha fructífera. Con los ingresos provenientes de su conuco de vegetales solamente, él pudo comprar un caballo y como su aldea queda en un área remota donde no hay medios de transporte, el caballo le ofrece medios para transportar los productos de su cosecha para poder venderlo en otras aldeas.
Una vez que le fué posible cosechar su hectárea completa, los productos de la granja de Romeo incrementaron, y la cosecha fue abundante. Había suficientes vegetales para que su esposa los pudiera vender, y el dinero generado fué destinado a utensilios de cocina, platos, tenedores y cuchillos. La familia también pudo comprar ropa y otras necesidades personales que no podían comprar anteriormente.
La buena vida continuó con las bendiciones de buenas cosechas. Meo logró pagar, antes del tiempo previsto, el préstamo para comprar el Caribú. Así le fué posible adquirir otra hectárea de tierra, e hipotecar otras dos hectáreas a su nombre. Él pudo comprar otro arado, y con la ayuda del caribú, él pudo cultivar toda su tierra al aplicar los conocimientos adquiridos en los entrenamientos de Heifer a los cuales él asistió. Él practica diversos cultivos y agricultura de contorno para prevenir la erosión de los suelos.
El caribú engendró un becerro luego de un año. Meo vendió el becerro, y esta vez usó el dinero para comprar una vivienda mejor para su familia. El techo de la vivienda es de láminas de hierro galvanizado. La nueva vivienda sigue siendo pequeña pero muchisimo mejor que la choza de palma y bambú en que vivian antes. Meo también compró algunos puerquitos y pollos, los cuales son atendidos por su esposa y los niños. Y lo más importante es que ahora los hijos de Meo pueden ir a la escuela.
Según Meo dice: "Yo nunca me podré olvidar de aquellos días en que tenía que cultivar la tierra con mis própias manos, y mi cosecha no era suficiente para alimentar a mi familia. A veces la comida escacea. La única cosa que cambio mi vida fué el adquirir un Caribú a través de Heifer Internacional y nuestra cooperativa. El caribú nos trajo muchas bendiciones a nosotros. Mi ingreso aumentó y desde entonces mi familia tiene suficiente alimento. Con las ganáncias adicionales de los cultivos, pudimos comprar una mejor vivienda, cosas para la casa y lo más importante es que mis hijos ahora pueden tener una educación."
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